viernes, 5 de septiembre de 2014

EL APOYO PALESTINO AL EJE (y V): CONSIDERACIONES FINALES

En las entradas anteriores hemos analizado brevemente el apoyo de la sociedad árabe -y, en particular, los árabes palestinos- a las Potencias del Eje antes de la Segunda Guerra Mundial, durante la primera parte de la guerra y en el Golpe de Estado de Rashid Alí, durante la estancia de los principales líderes nacionalistas palestinos en el seno del III Reich en la segunda parte de la Guerra Mundial, y finalmente la colaboración del Muftí de Jerusalén con el esfuerzo de guerra alemán y el Holocausto

Es pues, el momento de realizar unas Consideraciones Finales personales. No es mi intención convencer a nadie. Simplemente, creo que el lector de hoy en día ha olvidado, o nunca ha llegado a conocer, ciertos hechos cuya relevancia en el conflicto palestino-israelí es innegable. Y que no puede hacerse una opinión propia sin, al menos, haberlas leído una vez.

La pregunta que nos hacíamos en la primera entrada era:

 ¿Es cierto que el nacimiento del Estado de Israel fue fruto de "una mala conciencia" de la comunidad occidental, que creó un país de acogida para los judíos, desposeyendo a un pueblo -el palestino- que no tenía ni parte ni culpa en el Holocausto?

Vamos a ello. Desglosaré la respuesta a esta pregunta en varios mitos.

MITO 1: JUDÍOS Y ÁRABES CONVIVÍAN EN PAZ HASTA EL SIONISMO
  • La tesis -tan extendida- de una coexistencia pacífica en el mundo musulmán de judíos, cristianos y musulmanes, o de una tolerancia benevolente de la sociedad árabe hacia los judíos, no pasa de ser un mito, construido y alentado por las sociedades opresoras (cristianos y musulmanes) y en los últimos cincuenta años, además, por una parte de la izquierda liberal e izquierda marxista occidental (incluido Israel). 
  • Mellah marroquí
  • Es cierto que, en el mundo musulmán, los cristianos y judíos tenían en principio -por aparecer en "Al-Qurán"- y debido a que Muhammad consideraba profetas a muchos profetas judíos y a Jesús- un trato más benévolo que el de otros pueblos conquistados (por ejemplo, animistas): Sin embargo, ser tratado "mejor que otros" no significa "bien tratado".
  • Los cristianos y judíos fueron siempre ciudadanos de segunda clase. Los impuestos recaían fundamentalmente sobre ellos (de ahí que no existiera -en teoría- una conversión obligatoria al Islam, salvo en momentos más puntuales;esto es, con gobiernos más "integristas"). Con la progresiva decadencia política de los estados de mayoría árabe y musulmana, y la aparición de los poderosos reinos cristianos (Francia, Reino Unido, luego EEUU, Alemania e Italia) los cristianos fueron considerablemente mejor tratados (el "temor a las cañoneras") mientras que los judíos que no podían exhibir la nacionalidad de alguna potencia europea eran periódicamente sujetos a violencias, extorsiones, masacres y abusos económicos.
  • La discriminación era patente desde lo más básico de la sociedad: las leyes. Algunos preceptos de la Sharia ("Vía o Senda correcta del Islam", traducido generalmente como "Ley islámica") aplicados durante siglos en la mayoría del mundo musulmán estipulaban que la palabra de un judío no era válida contra un musulmán (se necesitaba dos testigos musulmanes para que un judío ganase un juicio contra un musulmán, lo que era casi imposible); el asesino de un musulmán era siempre reo de muerte, pero si un musulmán asesinaba a un no-musulmán podía pagar, simplemente, una multa; similares discriminaciones ocurrían prácticamente en todos los delitos: el robo, la violación, las agresiones, etc, eran cuestiones comunes en los Haras, Mellahs, y en general Barrios Judíos de todos los países musulmanes, con absoluta impunidad.
  • Obviamente, donde no hay igualdad ante la Ley, predominan los abusos. Durante casi todo el dominio musulmán en Oriente Medio y África del Norte, los judíos no podían permanecer cubiertos, ni ir montados, ni sentarse, ante un musulmán; sufrían multitud de pequeñas humillaciones (limpiar excrementos de les calles y letrinas gratis, sufrir en silencio insultos, escupitajos, tirones de las barbas, pedradas, etc hasta del niño árabe más pequeño) sin rechistar; una protesta resultaría inútil, y con frecuencia causaba represalias en toda la comunidad judía, que se acostumbró a desincentivar incluso la más pequeña respuesta ante los ataques, para no empeorar el asunto.
  • Además de esta discriminación continua (que incluso tenían que soportar los más sabios y ricos de los judíos, al menos si no se convertían, como tuvo que aceptar Maimónides, entre otros muchos) los judíos estaban siempre expuestos a que una población empobrecida por las crisis económicas, asustada por las plagas, o simplemente indignada por un mal gobierno, les tomara como chivo expiatorio y desencadenara matanza indiscriminadas.
  • Algunas de las masacres -no todas ni mucho menos- que se dieron entre el siglo XI y el XIX, cuando supuestamente existía una cohabitación benévola, fueron:  
    • la Masacre de judíos (entre otras comunidades) en Córdoba en 1013; 
    • la Masacre de Fez en 1033*
    • la Masacre de Granada en 1066; 
    • la Conversión forzosa, expulsión o muerte para los judíos bajo los almorávides de Yusuf Ibn Tashfin * entre 1090 y 1150; 
    • la Conversión forzosa, expulsión o muerte de los judíos bajo los almohades 1150-2012 (1)
    • la Masacre de 1276 de Fez, detenida por la intervención personal del Emir;
    • Conversiones forzosas en Baghdag (1333);
    • Nueva masacre en Fez en 1465*, que aniquila a toda su comunidad judía;
    • Masacres de 1517 en Safed*, Hebrón*, y otros lugares de Palestina;
    • Shah Abbasi (soberano persa musulmán) incrementa la persecución de judíos en su imperio, con gran número de masacres entre 1600 y 1620.
    • Conversiones forzadas en Yemen en 1679;
    • Casi todas las comunidades judías de Marruecos son destruidas en una sucesión de masacres (1790-1792): 
    • 1805: masacres de judíos en Argelia
    • Masacre de Safed de 1834 *
    • Masacre de Hebrón en 1834 *
    • Masacre Drusa en Safed* en 1838
  • En realidad, sí que hubo una Era de respeto del mundo musulmán a los judíos. Pero eso sólo ocurrió al inicio -muy muy muy al principio- del nacimiento del Islam. Siguiendo a Bernard Lewis*(2) y Paul Johnson*(3) el Profeta Muhammad sacó buena parte de sus creencias, sobre todo su monoteísmo, de las nutridas tribus judias seminómadas del Hijaz. Tenía la intención de presentarse ante ellos con su Revelación; suponía que los judíos se convertirían en masa. Incluso había adoptado (en 622 B.C.) determinadas prácticas como el shabbat, las prácticas de purificación, las prohibiciones dietéticas, la oración hacia Jerusalén o del Día de la Expiación o Yom Kippur con la esperanza de atraer a los judíos. El rechazo de las tribus judías le indignó y abandonó las reglas judaizantes: sustituyó el rezo a Jerusalén por rezo hacia la Meca, el sábado por el viernes, la mayoría de las prohibiciones dietéticas (conservó la del cerdo, la sangre y los esqueletos) y, en los años que siguieron, se dedicó a exterminar a las tribus judías que le habían desairado. Su odio puede apreciarse en las múltiples Suras que hablan de los judíos como perros, cerdos, monos, y les condenan al exterminio final.  
MITO 2: EL ESTADO DE ISRAEL FUE UNA COMPENSACIÓN POR EL HOLOCAUSTO
  • Los judíos nunca abandonaron del todo Canaán (daré este nombre a la tierra que ahora se lama Palestina porque me parece un nombre más apropiado y con menos connotaciones). Pese a la creencia popular, no existió un único decreto de expulsión de Adriano, sino que la Diáspora judía es fruto de muchos siglos de levantamientos judíos para fundar un estado independiente en Canaán, (contra los babilonios, contra los griegos, contra los romanos, contra los bizantinos), seguidos de represión, represalias y persecución. Pero ha existido presencia judía en Jerusalén y en unas u otras partes de Canaán desde hace unos 3000 años y de manera continuada*. En 621 A.D. -apenas una década antes de la conquista árabe (630 A.D.)- consiguieron -con apoyo de los persas- un minúsculo estado en torno a Jerusalén que fue borrado por los bizantinos con sólo cinco años de existencia. El profesor Moshe Gil* documentó que en el momento de la conquista árabe, muy probablemente la mayoría de la pobación era judía, de raza y religión.
  • Los judíos de la Diáspora fueron expulsados por la fuerza de las armas y por siglos de discriminación y persecuciones, que hacían la vida extremadamente difícil para los judíos, que continuamente tenían que mudarse de tierra en tierra buscando soberanos menos agresivos contra ellos. Durante siglos, la expresión  "el año que viene, en Jerusalén" con la que se cerraban reuniones y celebraciones religiosas era manifestación de esperanza y deseo utópico. Pocos judíos pensaban que se pudiera hacer realidad, pero lo que impidió una materialización del deseo de volver a establecerse en Canaán era, al menos entre los judíos pobres -la inmensa mayoría- la imposibilidad material de hacerlo: la carencia de medios económicos, los peligros del viaje (imaginen un judío viajando con su familia desde Polonia, Rusia o Francia, hasta Palestina, en el siglo XVI, a través de países cristianos o musulmanes, expuestos a pillajes, violaciones, asaltos varios, y siempre con el "bonus" de ser "deicida") y, si por milagro conseguían llegar, la certeza de encontrarse sólo, entre vecinos hostiles, en condiciones de discriminación legal y social...
  • No es extraño que el renacimiento de la idea judía de "aliyah" coincida, no sólo con los pogromos rusos y polacos, sino con la mejora de las carreteras, la debilidad relativa del Imperio Turco respecto a sus vecinos europeos (que permitió a judíos occidentales comprar tierras en Palestina -vuelvo al término moderno- y vigilar, de alguna manera, el trato a los correligionarios que emigraban), la lucha contra el bandidaje e inseguridad de las rutas y con el aggiornamento -si se me permite- de la Administración turca, que progresivamente fue más tolerante a la admisión de elementos no musulmanes en su sociedad (aunque a costa de un grave problema de corrupción). Pero, sobre todo, quizás lo más influyente en el despertar de la cultura de "regreso a Palestina" sea el espectacular aumento de los medios de comunicación; los telégrafos, la prensa, la impresión de libros y folletos, junto con la posibilidad de transportar -gracias al abaratamiento de costes y la mejora en las comunicaciones- los periódicos, libros y folletos hasta el último rincón del mundo.
  • Gracias a estas mejoras sociales en el siglo XIX, la labor de pioneros del sionismo como Leo Pinsker o Theodor Herzl, entre otros, pudieron expandir sus ideas; miles de idealistas y desesperados (entonces, como ahora, pocos millonarios dejan sus países permanentemente en busca de una aventura) decididos a volver a construir la "Tierra Prometida" emigraron a Israel.
  • Por su lado, el nacionalismo árabe también había tomado cierta conciencia en lasegunda mitad del siglo XIX; pero no como una reacción a la presencia colonialista, sino como oposición al dominio de losturcos; y no como un deseo de libertad e independencia de os distintos pueblos que hablan árabe sino, en general, como un intento de distintas personalidades árabes de sustituir el dominio de os turcos otomanos sobre Oriente Medio por un Imperio personalista de algunas familias (por ejemplo, los hashemitas del Sharif Husayn Ibn Alí de La Meca en una ruinosa (para los británicos) e improductiva (para el esfuerzo laiado, aunque los hashemitas se forraron) "Revuelta Árabe" cuyo único mérito es haber sido glorificada por el Gran Mangoneador que fue T. E. Lawrence... algún día hablaremos de él.
  • En todo caso, el nacionalismo árabe fue imperialista y panarabista. No existe la afirmación de las diferentes "nacionalidades"  sirias, iraquíes, egipcias, o palestinas, sino más bien el deseo de cada potentado árabe de extender sus dominios para llegar a gobernar un imperio árabe. Así tendremos la "Gran Siria" de Faisal de Siria y luego de Iraq o Abdullah de Transjordania, el panarabismo de Nasser o, recientemente de Saddam Husayn, con la acérrima oposición de todos aquellos líderes árabes a los que se intentaba "panarabizar". En el caso de Palestina, Siria la veía como parte de su "Gran Siria", Abdullah como parte a añadir a su desértico país, Egipto como extensión de su futuro imperio arábigo, y sólo el Muftí la veía como feudo propio e independiente... porque -al menos de momento- su minúscula capacidad militar no le permitía otra cosa. Sólo deberíamos recordar que la Palestina árabe que debía salir de la Partición de la ONU de 1947 no fue aniquilado por Israel, sino por Egipto y Transjordania.
  • Entre los judíos sí había un deseo de independencia. No debe creerse que era unánime. Por el contrario, muchos judíos, por consideraciones políticas (creyendo que era una utopía imposible de realizar y perjudicial para los demás judíos) o religiosas (ningún Estado constituido por los hombres podía sustituir al Mesías) estaban, y siguen estando, en contra del sueño sionista. Sin embargo, la idea de un Estado Judío fue ganando apoyos entre los políticos, incluso los gentiles. 
    • En 1917 el gobierno británico mediante la Declaración Balfour, reconoce que apoya la creación en Palestina de un "Hogar Nacional Judío" (no necesariamente independiente). 
    • Tras la guerra, la recién creada Liga de Naciones concede a Reino Unido el Mandato de Palestina, con la expresa misión de asegurar e establecimiento del Hogar Nacional Judío.
    • En 1937 (antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial) la Comisión Peel* recomendó la partición del Mandato (ya reducido a un 20 % del Mandato original por la creación de Transjordania) en una parte árabe y otra judía (un 15 %).
    • En 1944 (antes de que se conocieran en toda su magnitud los crímenes nazis contra los judíos) los laboristas británicos propusieron, para cuando llegasen al Gobierno, un plan de partición de Palestina entre árabes y judíos que incluía un intercambio forzoso de población, y que Ben Gurión y Chaim Weizmann rechazaron. Los laboristas también... tras ganar las elecciones.
  • La postura por la Partición de Palestina era ya firme y con muchos apoyos incluso antes del
    inicio del Segunda Guerra Mundial. No cabe duda de que el descubrimiento de las atrocidades cometidas por los nazis granjeó a los sionistas ciertos apoyos entre la Comunidad Internacional; posiblemente algunos de los treinta y tres votos obtenidos a favor de la Partición se deban a eso.
  • Pero, si hablamos de regalos, tampoco estaría de más recordar que, de los trece votos contra la Partición, once eran de países musulmanes o con una importante población musulmana. Y que, entre ellos, países como Arabia Saudí, Egipto, Siria, Líbano, Afganistán, Yemen e Iraq habían mostrado -sus dirigentes, su población o ambos- descarada simpatía hacia las potencias del Eje -en algunos incuso hubo motines antijudíos- que sólo el temor a las armas británicas o rusas (en el caso de Irán o Afganistán) hizo que no pasase a mayores. Y que, tras la Conferencia de Yalta, todos ellos se apresuraron a declarar la guerra a Alemania... para asegurarse el regalo de un asiento en la ONU. El Yishuv, que se volcó a favor de los aliados desde el inicio de la guerra, no tenía ni un voto propio.
MITO 3: LOS ÁRABES PALESTINOS NO TUVIERON CULPA DE LA SHOAH

Los árabes, y los musulmanes, tienen una larga historia de antisemitismo; hay épocas en los que su odio superó a los países cristianos; otros, como en la Edad Media y el siglo XX, no.
  • Durante la Segunda Guerra Mundial la población de los países árabes sentía una simpatía abrumadoramente mayoritaria hacia los países del Eje. Hubo excepciones:
    • En Libia, colonia italiana, había un importante movimiento anticolonialista que, sin embargo, coincidió con un feroz antisemitismo que llegó a su máxima altura cuando, poco después del fin de la guerra, se produjeron los violentos pogroms de Tripolitania*;
    • Transjordania, con su Legión Árabe,* financiada, entrenada y comandada por los británicos -y su emir (luego rey) Abdullah, anglófilo convencido- fue el único estado árabe en quien los aliados podían confiar en Oriente Medio.
  • Pero en países árabes como Siria, Egipto, Arabia, Líbano o Iraq, el sentimiento en las calles era, en general, antibritánico y antisemita. Tampoco el régimen feudal de Yemen del Norte resultaba de fiar, con un profundo resentimiento contra los británicos por el supuesto apoyo a las pretensiones del vecino Abdelaziz Ibn Saud. Y países de mayoría étnica no árabe, como Irán o Afganistán, también se mantuvieron neutrales o "colaboradores" nominales de los aliados, en el caso de Irán tras su invasión combinada anglosoviética.
  • En el caso concreto de los árabes palestinos, sus principales líderes -como Hadj Amin al-HusayniFawzi al-QawuqjiAbdel-Qader al-HusayniHasan Salama*Fawzi al-Qutub* , por nombrar sólo algunos de los más renombrados líderes palestinos de los años treinta o cuarenta- no sólo huyeron a la Alemania Nazi, sino que colaboraron con el esfuerzo de guerra de la Alemania de Hitler convocando a los árabes y musulmanes a unirse a las Potencias del Eje; dictando propaganda contra los aliados y esparciendo consignas antisemitas a través de los medios de comunicación; e, incluso, reclutando combatientes y luchando personalmente -aquellos cuyas edades lo permitía- contra los aliados y los judíos. Y todo ello en un ambiente en el que resulta inverosímil que no supieran que se estaba llevando a cabo un genocidio contra los judíos como nunca se había producido.
  • Los pueblos son responsables de los líderes a los que eligen o a los que apoyan. 
    • Hitler accedió al poder democráticamente; en los años siguientes a 1933 exterminó a laoposición sistemáticamente y, en un sentido aún más físico, intentó hacer lo mismo con los judíos. Y mientras lo hacía, y atacaba uno tras otro a los países donde había minorías alemanas, y después cuando humilló a Francia y parecía que iba a poner de rodillas a Inglaterra y a la Unión Soviética, los alemanes le vitorearon y siguieron su paso militar. Los principales historiadores del período nazi y biógrafos de Hitler (Kershaw, Overy*, Evans*, Shirer*,  entre otros) y las personalidades que lo vivieron reconocen que, con seguridad hasta 1940, y muy probablemente hasta 1942, unas elecciones libres hubiesen dado un resultado abrumadoramente favorable a Adolf Hitler.
    • Los alemanes no sólo apoyaron a Hitler, sino que se beneficiaron de su política agresiva y asesina: se apoderaron de las propiedades, dinero, joyas, empleos, etc confiscadas a los judíos, socialdemócratas, comunistas, etc; su industria, agricultura, ganadería y otros sectores económicos "disfrutó" de miles de millones de horas de trabajo esclavo prácticamente por nada, de judíos y otros represaliados, y de extranjeros de los países derrotados por Alemania. Se aprovecharon de las "indemnizaciones" requeridas por Alemania a Francia y otros países ocupados, que entre 1940 y 1944 sumaban, sólo en el caso de Francia, una renta anual cuatro veces mayor de la que los aliados habían impuesto a Alemania en 1920... que ya era una barbaridad.
    • Consecuentemente, y aunque no se consideró al pueblo alemán responsable colectivo de los asesinatos nazis, nadie dudó jamás de cierta responsabilidad en lo social. Los alemanes de los Sudetes fueron expulsados de Checoslovaquia, los prusianos orientales y silesianos de Polonia, los alsacianos que no pudieron demostrar su fidelidad al estado francés fueron expulsados a Alemania.Y Alemania (tanto la República Federal como la República Democrática) tuvo que someterse durante años a un régimen de ocupación y hacer frente a una serie de indemnizaciones.
    • Lo mismo ocurrió con Japón y con Italia, aunque en menor grado. Y los países que apoyaron al Eje (Hungría, Rumanía, Eslovaquia, Croacia, etc) sufrieron una depuración de los mandos fascistas, al menos en la medida en que los vencedores consiguieron localizarles y detenerles para que fueran juzgados.
  • Ernest Bevin
    La excepción a la política de "tú la haces, tú la pagas si pierdes la guerra" parece ser España -debido a la interesante situación estratégica española y al "estallido" de la Guerra Fría- y los países árabes, debido a su riqueza en petróleo. 
  • Pero no nos engañemos: los líderes palestinos de 1930 a 1950 fueron simpatizantes de los nazis. Y si hubiese triunfado la idea de Gran Bretaña y el Departamento de Estado de EEUU, de un Estado Unitario palestino-israelí, un antisemita posiblemente involucrado en la Solución Final hubiese gobernado sobre el "Hogar Nacional Judío". Y si el Estado de Israel no hubiese salido victorioso en la guerra de 1948-49, los mismos líderes de los mismos pueblos que llevaban dos mil años usando a los judíos como "chivos expiatorios" de las plagas, crisis y malas cosechas hubiesen gobernado sobre ellos.
  • Para terminar, recordaremos una frase de Ernest Bevin, Secretario (Ministro) de Asuntos Exteriores británico tras la guerra. En 1947, para justificar la política de su Gobierno contra la Partición, dijo (con manifiesta hipocresía): "Si los judíos,con todo su sufrimiento, se colocan a la cabeza de la cola, corremos el peligro de otra reacción antisemita"(4)(5) 
  • Yo diría que si alguien se puso a la cabeza de la cola en 1948, sin haber sufrido como los judíos, sino habiendo colaborado con quienes es causaron sufrimientos, fueron los árabes palestinos del Muftí de Jerusalén. 

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* Enlaces en inglés. Aunque mis preferencias serán siempre enlazar a información en español, aunque sea menos completa, en algunos casos la diferencia en la información ofrecida justifica enlazar a páginas en otros idiomas. Ruego disculpen las molestias.
**Enlaces en francés
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  1. Curiosamente, los cristianos no fueron obligados a convertirse; incluso los judíos podían convertirse al cristianismo y salvar el pellejo.. al menos de momento, pues los musulmanes miraban a los conversos tan mal como lo hacían los cristianos europeos.
  2. "The Arabs in History"; Bernard Lewis; Oxford University Press, 6ª Ed, 1993; Reimpresión 2002; Pg 39
  3. "La Historia de los Judíos" Paul Johnson; Bolsillos Zeta; 1ª Edición (2006) del original inglés de 1987 Pg 245-48
  4. "Post-Holocaust Politics: Britain, the United States & Jewish Refugees, 1945-1948"; Kochavi,Ariel J; University of North Caroline Press (2001) Pg 106
  5. De él diría James Mac Donad,primer embajador de EEUU en Israel: "Tenía que decirme a mí mismo que no podía ser, que no era Hitler quien estaba sentado ante mí"

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