sábado, 30 de agosto de 2014

EL APOYO PALESTINO AL EJE (III): EN EL III REICH

ANTECEDENTES

En entradas anteriores hemos visto que en septiembre de 1939, tras el principio de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno británico intentó que Iraq declarase la guerra contra la Alemania Nazi. Sin embargo, aunque el Primer Ministro Nuri al-Said era partidario de los aliados, el fuerte sentimiento antibritánico de la opinión pública iraquí hizo que se tomase la "salomónica" decisión de romper relaciones con Alemania sin entrar en guerra.

En marzo de 1940 Nuri Said dimitió, por la fuerte protesta popular, y fue sustituido por Rashid Alí al-Galiani, que estaba muy influenciado por el Mufti de Jerusalén, Amin al-Husayni, y el "Cuadrado de Oro"*, un grupo de militares nacionalistas que veían en la guerra la ocasión de librarse del yugo británico. El gobierno de Rashid Ali intentó mantener una neutralidad entre los dos bandos en conflicto, pero sus aliados le llevaron a adoptar una política que al Imperio Británico le pareció perjudicial para sus intereses; presionando al Regente Abd-Al-Ilah, lograron que cambiase a Rashid Ali por Taha al-Hashemi*. Los partidarios del Muftí y el "Cuadrado de Oro" no se resignaron al cambio de situación y, mediante un golpe de Estado, volvieron a imponer como Primer Ministro a Rashid Alí el 1 de Abril de 1941. Sin embargo este segundo mandato de Rashid Alí era, desde el principio, mucho más pro-nazi que el anterior; en una breve guerra, las tropas británicas, apoyadas por destacamentos de la Legión Árabe*, la Haganah, -Ejército Defensivo Judío- e incluso comandos del Irgún*, invadieron Iraq y derrocaron a Rashid Alí.

EL MUFTÍ LLEGA A LA ALEMANIA NAZI

Fawzi al-Qutub
Los principales apoyos de Rashid Alí escaparon antes de que los británicos les capturaran. Amin al-Huseyni escapó a Teherán, luego a Turquía y finalmente huyó a Berlín; allí también se refugió Rashid Alí, que había escapado de una condena a muerte por los británicos a través de Egipto. Muchos otros partidarios del Muftí que habían participado en la intentona de Rashid Alí y que más adelante participaron en la guerra de Palestina, también escaparon de los británicos, y la mayoría de ellos acabaron buscando asilo en la Alemania nazi. Así, Abdel-Qader al-Husayni también huyó a través de varios países árabes y recibió instrucción militar en la Alemania Nazi. Hasan Salama* participó en operaciones de comando de las Waffen-SSFawzi al-Qutub*, uno de los principales expertos en explosivos de las Brigadas de la Guerra Santa de los Al-Huseyni, fue también entrenado -en Holanda- por los especialistas alemanes y, como muchos otros árabes palestinos, trabajó para el Eje como combatiente o en labores de propaganda.

Fawzi al-Qawuqji tuvo un recorrido especial: escapó a Siria y -aunque él no lo refirió en una entrevista concedida más adelante a la revista "Time"- parece probado que ayudó a la administración colonial pro-Vichy(1) hasta que las Fuerzas Francesas Libres, con el apoyo de fuerzas de la Commonwealth y de la Haganah, invadieron el mandato de Siria y Líbano** en Junio de 1941. Al-Qawuqji, adelantándose a sus captores, huyó también a Berlín, donde vivió hasta el final de la guerra.(2).

Amín Al-Huseyni se había refugiado en Teherán -donde fue acogido, primero por la embajada japonesa y después por la italiana- pero, cuando el gobierno del Shah rompió relaciones con el Eje, tuvo que huir, gracias al (S.I.M.) Servicio de Información Militar fascista italiano, a Turquía y luego a Europa. 

Antes de llegar a Berlín, el Muftí recaló en Roma, donde se reunió con el agente del S.I.M. y diplomático Alberto Mellini Ponce de León, a quien el Muftí explicó su propuesta de que los países del Eje hiciesen una Declaración reconociendo "la unidad, la independencia y la soberanía, de un estado árabe que incluyese Iraq, Siria, Palestina y Transjordania" -se supone que bajo la soberanía del propio al-Huseyni- con excepciones (que se discutirían aparte) como los Santos Lugares, el Líbano, el Canal de Suez y Aqaba. A cambio el Mufti se comprometía a proclamar una Guerra Santa contra los aliados. Mellini Ponce de León informó favorablemente y, a su vez, el Ministerio de Asuntos Exteriores recomendó subvencionarle con un millón de liras ($40000 de entonces). El 27 de Octubre se reunió con Benito Mussolini que, según el relato del Muftí, expresó su hostilidad hacia los judíos como "espías, agentes y propagandistas" de los ingleses, y declaró que "no había sitio para ellos en Europa", ni había "razón histórica, racial o de ninguna clase para establecer un Estado [Judío] en Palestina"

Pero Mussolini era ya, por entonces, poco más que el "chico de los recados" en el Eje, y todo tenía que pasar por la aprobación de la Alemania Nazi. El Plan del Muftí, con el visto bueno italiano, pasó a la embajada alemana en Roma el 6 de Noviembre, mientras Al-Huseyni seguía camino a Berlín, donde llegó el mismo día. Allí se entrevistó con Ernst von Weizsächer* y otros funcionarios alemanes, quienes discutieron la Declaración que el Muftí pedía que hicieran conjuntamente el Führer y el Duce, e hicieron pequeños cambios. Al final, la Declaración incluía la disposición del Eje a eliminar o abolir el Hogar Nacional Judío.

Encuentro Hitler-Al-Huseyni
El Muftí se entrevistó con Joachim Von Ribbentrop, Ministro de Asuntos Exteriores alemán, y finalmente con el propio Adolfo Hitler, a finales de Noviembre de 1941(3). La importancia que daba Hitler a la alianza con el mundo árabe se manifiesta en que, a pesar de que el Muftí no era un jefe de Estado, sólo tardó tres semanas en ser recibido por el Jefe del Estado alemán. En circunstancias parecidas, otras personalidades tenían que conformarse por ser recibidas por subordinados del Führer, y ni podían soñar una entrevista con el propio Hitler.

Disponemos del relato de la entrevista* que hizo el Muftí, de puño y letra, en su diario. Y aunque el Muftí recibió muy buenas palabras en cuanto a la disposición de Hitler para destruir lo que el Führer llamaba el "imperio judeo-bolchevique" y apoyar la causa de la liberación de los pueblos árabes - puesto que, según sus palabras, "Alemania no tiene aspiraciones en esta área y sólo le preocupa aniquilar el poder que produce a los judíos" - la Declaración que Al-Husayni había ido a buscar (y que solicitó insistentemente durante la entrevista) tendría que esperar: "cuando los Panzer alemanes y los escuadrones de la Luftwaffe alemana alcancen el sur del Cáucaso, entonces habrá llegado el momento de emitir la declaración."(4)

Hitler argumentó su negativa por el temor de que una declaración por la independencia de Siria y Líbano aumentase en Francia las simpatías por las Fuerzas Francesas Libres de De Gaulle. La perspectiva de compensarlo con una "Gran Rebelión Árabe", que le proponía el Muftí, no le seducía. Sin duda el Jefe del Estado alemán, que tenía una excelente memoria, recordaba perfectamente el pésimo rendimiento en combate de los árabes durante la "Gran Revuelta Árabe", las campañas de África del Norte en 1940-41 y, más recientemente, la "Guerra Anglo-Iraquí". Sin duda tenía miedo de que el material que entregase a sus aliados árabes se perdiese irremisiblemente (como había ocurrido en Iraq) o que, como en la Guerra greco-italiana, un aliado incompetente e imprudente le obligase a involucrarse desatendiendo el frente del Este, que consideraba prioritario(5)  

Pocos días después, Alemania comunicaba a Italia la decisión del Führer de posponer la Declaración "por razones militares". Y como "donde hay patrón, no manda marinero", Mussolini lo acató y se guardó su apoyo a la causa del Muftí en el bolsillo.

Pero, pese a ello, al-Huseyni, con Rashid Alí, siguió trabajando para conseguir, al menos, dos Declaraciones menores: una reconociendo "la independencia de Iraq"; otra, la "independencia y unidad de los países de Oriente Medio". Finalmente, todo lo que pudo lograr fueron dos cartas, en Marzo y Abril de 1942, en las que se prometía a Rashid Alí y al Muftí apoyo para la independencia de sus países y la eliminación del Hogar Nacional Judío, pero en términos tan vagos y generales que, en realidad, como dice un historiador, "Sólo resultaba clara la promesa de destruir el Hogar nacional Judío"(6)(7)

EL MUFTÍ TRABAJA PARA EL EJE

Aunque los italianos -menos racistas que los alemanes, o hartos de su prepotencia- manifestaron más simpatía por las pretensiones del Muftí, en el fondo ninguna de las potencias del Eje mostraron ninguna intención -ni públicamente ni en privado- de apoyar las pretensiones nacionalistas y panarabistas del Muftí y de Rashid Alí. Sin embargo, el Muftí y sus simpatizantes no cesaron de apoyar a las potencias del Eje.

Poco después de su llegada a Berlín, en Diciembre de 1941, colaboró con Joseph Goebbles -Ministro de Propaganda del III Reich- para organizar emisiones radiofónicas que difundían entre los musulmanes el mensaje antibritánico y antisemita de los nazis y del propio Muftí. En Febrero 1942 amplió su cobertura a las áreas del Pacífico Sur y la India, gracias al avance japonés en el Lejano Oriente. Algunos de sus  programas pasaron a centrarse en los musulmanes de la India, o de Irán, exhortándoles a rebelarse contra los británicos cuando llegase el momento.

Gracias a las emisiones diarias en árabe, que se oían por todo el mundo musulmán, el Muftí -al tiempo que llamaba al sabotaje contra los británicos, a la destrucción de los intereses económicos aliados y judíos, a la propagación de rumores falsos, a las actividades de guerrilla pro-Eje, etc, mantenía viva su presencia, pese a la distancia, en el mundo musulmán. Sus oyentes, a la par que escuchaban su mensaje a favor de los nazis y sus aliados, escuchaban cómo les prometía la Salvación si destruían líneas férreas, carreteras, propiedades o vidas humanas de los aliados o los judíos (a los que él identificaba).

Aunque sus defensores suelen argumentar que Amin al-Husayni no era antijudío, sino antisionista, sus palabras demuestran lo contrario: durante tres años, se dedicó a verter veneno contra los judíos. En centenares de programas hizo miles de declaraciones, amenazas, insultos y exhortaciones a la violencia; sus más apasionadas arengas son aquellas en las que incita al odio contra los judíos (la Judería Mundial, no los sionistas o los judíos de Palestina), identificándolos con el mal:
[Los judíos] No pueden mezclarse con otras naciones sino vivir como parásitos entre las naciones, chupar su sangre... (Emisión del 2 de Noviembre de 1943, aniversario de la Declaración Balfour)
Mata al judío allá donde lo encuentres. Esto agrada a Dios, la Historia, y la Religión (1 de Marzo de 1944)
Árabes y Musulmanes, con ocasión del aniversario del nacimiento del Profeta [...] debéis prometer ante Alá la destrucción de las ambiciones de los Judíos y probar que la fe en Alá es más grande que el imperialismo y mucho más poderosa que la perversidad del Judaísmo internacional (19 de Marzo de 1943)
Podríamos dedicar meses a entresacar frases como estas, pero no hay espacio ni para empezar.

Otro asunto en el que el Muftí colaboró plenamente con la Alemania Nazi está aún más relacionado directamente con el esfuerzo de guerra: el reclutamiento de unidades militares.

El Muftí recibe a combatientes de la
Legión de Azerbayán, otra unidad musulmana.
En 1943, Heinrich Himmler encargó a Amin al-Husseini organizar y colaborar en el reclutamiento de musulmanes para formar unidades de élite en las Waffen-SS. Sus esfuerzos de propaganda y llamamientos a las armas contra los aliados consiguieron suficientes voluntarios para formar tres divisiones: la 21.ª División de Montaña SS Skanderbeg (albanesa nº 1), la  23.ª División de Montaña SS Kama (croata nº 2)* y la más conocida, la 13.ª División de Montaña SS Handschar (croata-bosnia nº 1) Se destinaron principalmente a la lucha anti-partisanos. Su rendimiento en combate fue pésimo, abundando las deserciones y la insubordinación. Se destacaron mucho más por su violencia contra la población civil y su brutalidad. En total, unos cien mil musulmanes fueron reclutados y lucharon por la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Al final de la guerra, algunos de los musulmanes europeos lograron escapar a la represión de los aliados y llegar a Palestina, donde lucharon contra la implantación del Estado de Israel.

Más específicamente, el Muftí y sus colaboradores cooperaron con los nazis organizando algunas de las operaciones de sabotaje, infiltración y espionaje que se llevaron a cabo por comandos del Eje en palestina, Iraq, África del Norte, Siria o Líbano. La más característica es la Operación ATLAS*, en la que participó el futuro lugarteniente en Palestina Hasan Salama, y que fue interceptada por la Policía Fronteriza Jordana(8). También consta, en archivos oficiales alemanes, que el Muftí solicitó reiteradamente de los militares alemanes que se incluyeran misiones de bombardeo sobre Tel Aviv. Al parecer, no se realizaron dichos ataques porque el riesgo de perder escuadrillas de aviones superaba en mucho al valor militar de los objetivos.

En realidad ¿por qué deberíamos buscar más pruebas de su devoción a la causa nazi-fascista si el propio Muftí nos lo deja más que claro en una de sus emisiones radiofónicas?
Esta guerra no ha sido otra cosa para el Pueblo Árabe que la continuación de una lucha ininterrumpida que viene sosteniendo en solitario durante veinte años. Hoy, el Pueblo Árabe tiene a su lado los poderosos enemigos de nuestro propio enemigo. No está sólo. En esta guerra, los Árabes no son neutrales. No pueden serlo por las razones que ya he dado y por el interés que tienen [los Árabes] en el resultado final. Si -Alá no lo permita- Inglaterra gana, los Judíos dominarán el mundo... (Emisión del 11 de Noviembre de 1942)
Sin embargo, y aunque parece obvio que el apoyo a una causa como la del III Reich -que durante doce años aterrorizó al mundo con sus guerras agresivas y que realizó un genocidio posiblemente incomparable con ninguna otra atrocidad en la historia de la Humanidad- es suficiente como para ver al personaje con repugnancia y desagrado, sus defensores suelen argumentar que el Muftí no sabía de los crímenes contra los judíos. Que, en realidad, no era más que un nacionalista árabe y palestino, cuyo objetivo era, simplemente, que los judíos no pudieran emigrar a Palestina.

¿Puede ser posible? Lo veremos en la siguiente entrada.
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* Enlaces en inglés. Aunque mis preferencias serán siempre enlazar a información en español, aunque sea menos completa, en algunos casos la diferencia en la información ofrecida justifica enlazar a páginas en otros idiomas. Ruego disculpen las molestias.
**Enlaces en francés
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  1. "An Unpatriotic History of the Second World War" Heartfield, James; Zero Books, 2012 (Pg 197)
  2. Y donde aumentó aún más el odio que se profesaban mutuamente él y Hadj Amin al-Husayni. Aunque Al-Qawuqji no lo supo por entonces, una carta del Mufti de Jerusalén al Ministro de Asuntos Exteriores del III Reich, Joachim Von Ribbentrop, condujo a la detención de Fawzi Al-Qawuqji y dos de sus colaboradores como supuestos espías ingleses.
  3. Hay dudas en la fecha exacta. Unos autores afirman que la reunión se celebró el día 21, otros el 25, o incluso el 28. La confusión parece ser debida a que la cifra que escribe el Muftí en su diario está escrita a mano.
  4. Ignoramos si Hitler decía esto de buena fe o estaba dando largas al Muftí. Su "gran plan" de coger en tenaza las fuerzas británicas en Oriente desde el Cáucaso y África del Norte parecía, aún en Noviembre de 1941 -cuando aún no había empezado la ofensiva rusa- la idea de un "estratega de salón": el Führer nunca recibió una formación militar, y cuestiones como las distancias, los abastecimientos, o las dificultades geográficas eran, para él, de importancia secundaria frente a "una voluntad férrea de triunfar".
  5. En realidad, Hitler cometió un error no asignando más importancia a África del Norte y Oriente Medio. Si en 1940-41 hubiese asignado a Rommel una cuarta parte de las tropas que trataron de resistir la Campaña de áfrica del Norte de los Aliados de 1943, puede que el "Zorro del Desierto" hubiera llegado a Palestina. Pero, desde luego, el Führer, seguramente, tenía razón en desconfiar de las capacidades combativas de las tropas que podía sublevar el Muftí conlra los británicos.
  6. "Semites and Anti-Semites: An Inquiry into Conflict and Prejudice"; Lewis, Bernard: Library of Congress, 1987; Pg 153
  7. Una transcripción de la carta de Joachim Ribbentrop en la que el Ministro promete, en nombre del Reich, la destrucción del Hogar Nacional Judío, puede leerse -entre otros- en: "From Time Immemorial"; Peters, Joan; JKAP Publications, 1984 ; Appendix IX; Pg 439
  8. En 1983, Michael Bar-Zohar y Eitan Haber publicaron "The Quest for The Red Prince", donde se afirma que la "operación ATLAS" incluía una misión accesoria, encargada por el Muftí, que consistía en envenenar el agua potable de Tel Aviv. Hasta el momento no existen pruebas de esta teoría.

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